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Mi primera entrada.

Hoy es el día en el que estoy estrenando mi blog. Espero que sea ameno, divertido, y que me sirva para expresarme sin estar comprimido, por ejemplo, por los 140 caracteres, que tampoco están mal cuando no se tiene mucho que decir. Si tengo algo que expresar que merezca la pena, aquí será donde vuelque mis inquietudes sociales y sobre todo literarias, que parece que estas últimas vengan empujando con fuerza, como si tuvieran vida propia. Aquí será donde hable de mis escritos y de los de otros, un manantial que nunca cesa y que pasito a paso, sin mucho redoble de tambores, nos enriquece la vida e ilumina ese universo literario por donde nos gusta caminar a los amantes de la fábula. Desde aquí espero contribuir a que cada vez esté más poblado, mientras mucho soñamos con poder vivir en él y de él aunque se pueda, tal vez, interpretar esto último, como querer vivir del cuento.

Estamos en primavera, la Semana Santa ya va de paso y un sol perezoso, tal vez lastrado aún por la resaca de la madrugá, se empeña en abrirse paso entre nubes blanquecinas que intentan hacerlo desistir de su esfuerzo envolviéndolo en su espeso abrazo de siempre; es la eterna porfía, que no se detenga, es un signo de que la vida continúa. Nosotros aquí abajo a lo nuestro, unos tirando para un lado y otros para el opuesto. Unos intentando avanzar y otros tratando de impedirlo. Unos que dicen y otros que desdicen. Es nuestra porfía sin principio ni fin, más torpe, más humana. Me remito a lo de antes, al universo literario, donde podremos permitirnos soñar con libertad, sin la rémora de la realidad cotidiana o quizás enfrentándonos a ella, dar rienda suelta a nuestra imaginación, como un alma desprendiéndose de su cuerpo.

Volviendo a la Tierra, con los pies en el suelo, esto es un blog, solo eso. Pero dejémosle una ventana abierta a la esperanza, que no se agoste antes de iniciar su andadura incierta, su vacilante caminar. Se marcha la Semana Santa, sí, vendrán otras como vendrán otras primaveras, y el sol y las nubes se enredarán en su danza infinita, y nosotros, a lo nuestro

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